lunes, 5 de marzo de 2012

Necesidades e Indígenas

Los últimos años han sido cruciales para la visualización de sectores marginados y excluidos como los pueblos originarios, entornos que la espera capitalina y la historia nacional difícilmente los contaban. Este hecho fundamental no puede culminar solamente en el puro reconocimiento jurídico. Tienen que existir propuestas concretas respecto a la educación, la salud, la infraestructura y el acceso al mercado.

En la promulgación de la Ley de consulta previa, en la localidad de Imaza, Provincia de Bagua, una mujer Awajún pedía  al Presidente de la República asfaltar la carretera Bagua-Santa María de Nieva, en la Provincia de Condorcanqui. La mujer pedía esto para poder vender sus productos como el plátano, el cacao y el café.

En la medida que uno recorre todo el norte correspondiente al Alto Marañón, territorio ancestral de los jíbaros, constatará el estado catastrófico en la que se encuentra dicha carretera. Ese estado impide a los pobladores de esa jurisdicción intercambiar sus productos y así obtener ingresos que les permitan afrontar el hambre y el abandono.

La emigración de la costa hacia la selva no solo ocasionó el incremento de la población amazónica sino que también trajo enfermedades como la sífilis y el sida. Informaciones médicas revelan el alto índice de crecimiento de estos nuevos males, donde los más perjudicados son los jóvenes. Si bien es cierto que los inmigrantes son los que normalmente han traído estas enfermedades, últimamente son también los mismos indígenas los agentes de la propagación. ¿Podrá la medicina tradicional detener esta cruel epidemia?

En educación, las evidencias son desalentadoras. La mayoría de los que llegan a terminar la secundaria tienen que elegir entre ser padres o madres a los 16, 17 años y vivir frustrados en las comunidades o marcharse a las ciudades más cercanas donde trabajando como peones o bailarinas de discotecas sueñan con estudiar alguna carrera universitaria. Ese sueño que los acompaña invita a que cada día salgan más jóvenes de sus territorios. El mundo que les toca vivir, bajo esas condiciones es duro y aterrador. Tal es el impacto de ese otro mundo que la mayoría no llega a hacer realidad sus aspiraciones y viven como parias abandonados a la incertidumbre y la desesperación. ¿Qué futuro les aguarda entonces?

El presente gobierno, si algo importante puede hacer, a parte de la Ley de consulta, es crear un programa especial de formación a los indígenas. Un programa especial donde primen las especializaciones así como las carreras superiores que puedan darles mayores cuadros humanos. Pero tiene que ser una política a parte.

El proyecto apuntaría a resolver el viejo problema de no tener interlocutores apropiados y así dejen de ser actores pasivos en el proceso de desarrollo. No es posible subsistir a base de discursos si estos no hallan puertos que faciliten la interconexión con otras culturas. Aquí está el meollo de toda política de reconocimiento. Así lo demuestran las distintas experiencias de otros países, donde el mismo Estado, el Sector privado y los Nativos han sido los primeros en levantar la oreja. 

lunes, 20 de febrero de 2012

La selva espera inversiones, pero falta decisión política y mayor visión empresarial


El potencial turístico y de recursos naturales de la selva ya debería haber impulsado un crecimiento mucho más acelerado en esta región del país
Perú, Selva
DÉBORA DONGO SORIA
(El Comercio, 20 de Febrero de 2012)
La selva peruana siempre ha estimulado la imaginación de aventureros, constructores y emprendedores, como Fernando Belaunde Terry y Carlos Fermín Fitzcarrald, para aprovechar sus recursos en beneficio del país. Ha habido muchísimos proyectos de inversión con buenos y malos resultados; pero más han sido los planes que se han quedado en el papel o en la mente de algunas personas.¿Por qué?
Las autoridades se llenan la boca con el potencial económico de la selva. No les faltan motivos. Veamos algunos ejemplos de los principales productos y servicios que ofrece el oriente peruano.
Solo el año pasado, las empresas madereras en Ucayali exportaron US$55,4 millones. Sin embargo, todavía falta poner en valor más de 10 millones de hectáreas en toda la selva, sin contar las tierras que se pueden reforestar. Se estima que esta cantidad generaría US$3.000 millones anuales.
Las exportaciones de café y cacao en el Perú superaron a finales del año pasado los US$1.620 millones, pero solo en el departamento de Amazonas se calcula que hay por lo menos 100.000 hectáreas que todavía no se han utilizado para sembrar estas plantas. La alta calidad del café permite que supere los US$200 por quintal. En esta región hay, además, 100.000 hectáreas para aguaymanto. En Japón pagan US$15 por 250 gramos de este fruto. En Lima y Chiclayo el kilo cuesta S/.3.
Desde hace dos años, San Martín produce 231.000 toneladas de palma aceitera, pero se calcula que tiene más de 70.000 hectáreas sin explotar y unas 50.000 para piñón blanco, que sirve para fabricar biodiésel. Unas 10.000 hectáreas producen 40.000 toneladas de aceite. El entusiasmo por los biocombustibles se extiende a varias ciudades y ya son más de 50 los proyectos para este tipo de plantaciones. Con ellos quizá reduzcamos nuestra importación de biodiésel desde Argentina, que es de casi US$250 millones a US$1.750 por tonelada.
*En Loreto 24 empresas realizan estudios medioambientales para exploración depetróleo*, sin contar a Pluspetrol, Perenco y Talisman, las cuales ya se encuentran en la zona. En Ucayali, ya hay 17 compañías de hidrocarburos, 13 en exploración y 4 en explotación.
Para suerte nuestra, la selva tiene una extensa frontera con Brasil, la sexta potencia económica del mundo que necesita una salida al Pacífico para llegar a más mercados.
Justamente la carretera IIRSA Norte, que se extiende desde Paita hasta Yurimaguas, incrementará la relación comercial peruana con Brasil y Europa, y permitirá que el país vecino acceda más rápido al Asia. En el nivel interno, reduce los tiempos de viaje y los costos de operación vehicular. En febrero de este año, el tránsito de vehículos livianos llegó a 186.303 y de pesados a 143.347. El beneficio económico de la carretera se calcula en US$1.077,47 millones.
Por si todo esto fuera poco, los atractivos turísticos de la selva son innumerables. Peruanos y extranjeros pueden visitar la fortaleza de Kuélap, el río Amazonas, las reservas dePacaya- Samiria, Manu, Tambopata y cientos de lagos y cataratas.
Hace un año y medio Pucallpa inauguró un hotel cinco estrellas de 64 habitaciones, el Ucayali River, con una inversión de S/.17 millones. Ya registra una ocupación promedio del 70% y factura medio millón de soles mensuales.
En Tarapoto, el dueño de Puerto Palmeras, Carlos González, está próximo a duplicar a 120 el número de habitaciones de su hotel. En Iquitos empezará a funcionar en marzo el hotel Samiria de cinco estrellas y 50 habitaciones. La inversión fue de US$4 millones.
Los vuelos diarios de Lima a Tarapoto son 5 o 6, a Pucallpa 4 y a Iquitos 10. Son pocos, comparados con los 27 vuelos diarios al Cusco, pero son notoriamente más que antes, cuando la selva recibía apenas tres vuelos semanales desde la capital. Esto ha ayudado a que el turismo receptivo aumente, aunque las cifras siguen siendo bajísimas.
Al recorrerse las principales ciudades, se nota que han crecido con respecto a los últimos años. Han llegado más comercios, como Topy Top, Carsa, Efe y La Curacao. En Tarapoto o Pucallpa se ven más pistas asfaltadas, casas más grandes y ya casi no quedan terrenos amplios en el centro, por lo que el crecimiento se da sobre las carreteras.
El presidente de la Cámara de Comercio de Ucayali, Nelson Torres, asegura que Ripley ya compró un terreno de 15.000 metros cuadrados en el km 4 de la carretera y que podría instalarse en Pucallpa en los próximos dos años. Dice que Minka también adquirió un terreno de 11.000 metros cuadrados, al igual que Plaza Vea. Sodimac estaría en la búsqueda.
El gerente de operaciones de Supermercados La Inmaculada en Tarapoto, Juan Muro, admite que Supermercados Peruanos visita continuamente la ciudad y La Inmaculada.
Además, en esa ciudad se está empezando a construir un cine con cinco salas y un patio de comidas, y se acaba de inaugurar la discoteca Acqua con una inversión que se calcula en US$4 millones.
En la calle, muchos pobladores dicen que ha habido mejoras en sus ciudades y algunos tienen expectativas de mayor crecimiento. Hay extranjeros y peruanos de la sierra y costa norte que se han asentado en la selva, porque aseguran que ahí “está la plata”.
¿QUÉ PASA, ENTONCES?
Hemos mejorado, pero falta. Pese al potencial turístico y productivo, y a la expectativa por la llegada de grandes empresas, la incidencia de la pobreza en la selva alcanza al 37,3% y la desnutrición crónica, al 21,7% en niños menores de cinco años.

Regresamos, entonces, a la pregunta inicial: ¿Por qué la selva no despega en términos económicos?
Los empresarios responsabilizan a los presidentes regionales. El titular de la Cámara de Comercio de Loreto y gerente general de Hipermercados Pirámide, Víctor Valdivia, reniega de Yván Vásquez. “En el 2010 Loreto exportó US$4,5 millones en madera, pero antes alcanzaba los US$38 millones. Antes había 17 naves crucero, ahora solo hay siete. El gobierno regional no está capacitado para invertir, solo piensa en su bolsillo”.
Los presidentes regionales de la selva le echan la culpa a la falta de recursos. El dinero puede ser una limitante, pero primero deberían cuantificar sus objetivos, definir plazos, ver más allá de las obras, lograr consensos y desarrollar estrategias que trasciendan sus períodos de gestión.
De todas formas, hay buenas iniciativas. Los presidentes regionales de Loreto, Ucayali, San Martín y Amazonas invertirán en salud y educación, quieren cuidar la biodiversidad y generar valor agregado. José Arista, presidente regional de Amazonas, es uno de los que más apuesta por estos puntos.
César Villanueva, en San Martín, trabaja en la instalación de un centro de innovación tecnológica en Juanjuí para mejorar la calidad del cacao (40.000 hectáreas en producción) y del café (35.000 hectáreas).
En Loreto, Yván Vásquez busca sacar adelante el muy criticado ferrocarril de Yurimaguas a Iquitos de más de US$800 millones, la central hidroeléctrica de Mazán y un sistema de alcantarillado.
En Ucayali, Jorge Velásquez trabaja en ordenar la ciudad, repotenciar lugares turísticos con unos S/.60 millones e impulsar la construcción de un ferrocarril que una Pucallpa con Manaos, en Brasil.
Pero falta que el Consejo Interregional Amazónico (CIAM), al cual pertenecen todos los citados junto a Madre de Dios, cobre mayor protagonismo para que las autoridades identifiquen por dónde debe ir el desarrollo de la selva y puedan alcanzar metas concretas. Sin embargo, todos admiten que sus realidades son diferentes y que el año pasado se reunieron muy pocas veces con el presidente de la institución, Yván Vásquez.
Otros factores que han impedido un mayor desarrollo en la selva son el terrorismo, la mejor paga por los cultivos de coca, las plagas y fuertes lluvias, la falta de servicios básicos de calidad, la rentabilidad que aún ofrece la costa, la baja calidad universitaria y la ausencia de personal técnico especializado.
Este último punto impide que podamos mejorar la calidad y ampliar nuestra capacidad productiva. En Alto Amazonas, el ingeniero Luis Enrique Herrera revela que hay demanda interna y externa por hasta 15 toneladas mensuales de miel de abeja y tres toneladas de sacha inchi, pero que con las justas podemos producir una o dos.
La desconexión vial con el resto del Perú durante años tampoco ayuda. El Perú importa unos US$250 millones anuales en madera y solo exporta US$150 millones porque el transporte de Iquitos al Callao cuesta el doble que el del Callao a China. Además, ¿cómo puede ser Loreto una región competitiva si no está conectada con la red energética nacional, si no tiene fibra óptica y si solo cuenta con 91 kilómetros de carretera de Iquitos al pequeño pueblo de Nauta?
Las infraestructuras portuarias de Iquitos y Pucallpa piden mejoras a gritos y el puerto internacional de Yurimaguas, que se licitó el año pasado, aún no se ejecuta.
Asimismo, los altos costos para traer productos desde la costa limitan la oferta. Las compañías aéreas pueden llegar a cobrar S/.7,50 por kilo. Vía terrestre o fluvial puede valer S/.0,50, pero demoran entre 15 y 30 días en llegar.
¿DÓNDE ESTÁ EL ESTADO?
Las autoridades y representantes de las cámaras de comercio se quejan de lo que llaman desprecio del Estado, aunque aseguran no sentir resentimiento. Lo acusan de usar la selva como despensa, de ser burocrático, de no motivar la inversión ni brindar una formación empresarial a los campesinos y de dañar la competitividad con el asistencialismo.

José Arista, quien fue viceministro de Hacienda durante el segundo mandato del presidente Alan García, tiene una hipótesis. “Las autoridades centrales se mueven por los temas mediáticos. Como en la selva no generamos nada de eso, hay cierto desinterés y olvido”.
Para cambiar esta situación, exige que los ministros visiten las regiones, pero no solo durante dos o tres horas, como hacen actualmente, y que las normas se adecúen más a la realidad de la selva para así impulsar la eficiencia.
El empresario Carlos González pide equidad en las tarifas de los pasajes aéreos a la selva, los cuales suelen ser más caros que ir a Argentina, Chile o al Caribe, y colocar la región en el mapa turístico del país. “Hubo una fiesta cuando nombraron a Machu Picchu nueva maravilla del mundo. ¿Y por el río Amazonas como maravilla natural? Nada. El propio Perú boicotea todo lo que sea para este lado”.
OTRA CULTURA
Uno de los obstáculos más difíciles de enfrentar es la cultura del oriente peruano: muchos agricultores se conforman con desarrollar una economía familiar y gastan su dinero en diversión, en lugar de reinvertirlo en sus parcelas. Las cámaras y los gobiernos quieren cambiar esa mentalidad a través de charlas y talleres.

Los empresarios del Alto Amazonas sugieren que el Estado demuestre a los agricultores la rentabilidad del sector y que fomente alianzas estratégicas con los campesinos que poseen la mayoría de las tierras que todavía no se han explotado.
También falta inculcar una visión de negocios. No puede ser que China obtenga más dinero que el Perú, que le vende madera, por convertir tablones en muebles, o que la cadena de hoteles El Dorado en Iquitos haya preferido pedirle a uno de sus huéspedes que tome un taxi del aeropuerto al hotel porque su personal se olvidó de enviarle una movilidad, incluida en el precio de la habitación. ¿Qué se debe hacer para dejar que la selva siga siendo un almacén de materias primas? La apuesta es por la capacitación, la agroindustria con valor agregado y los servicios básicos y vías para atraer más turismo y comercio. Loreto, que es un caso aparte, debe repotenciar el turismo, el petróleo y el sector forestal, según el vicepresidente de Perú Cámaras, Felizardo Campos. Pero eso, según diversos especialistas, tomará por lo menos 20 años. Dependerá de todos dejar de estar tan verdes y acelerar el crecimiento de la selva de una vez por todas.


sábado, 19 de noviembre de 2011

Discurso en la Clausura del Programa Inclusive Business Challenge-IBC, del PAD y el Centro Cultural Los Andes


Hay una frase que, en lo personal, resume todo el Programa del IBC del Centro Cultural Los Andes y el PAD-Escuela de Dirección de la Universidad de Piura: “El Perú es un país de muchas oportunidades porque existen muchas necesidades insatisfechas”.

Esta frase, que se la debemos a Miguel Ferré, nos ilustra de lo importante y fundamental que es “empezar a tener una nueva mirada” sobre los negocios, y el accionar de las empresas en nuestro país.

En la lexicografía clásica, los pobres son seres a los que no hay brindarles servicios, porque ellos no tienen la forma cómo poder solventarlos. Son dimensiones donde las necesidades abundan, precisamente por la ausencia de recursos y las capacidades. Si bien la pobreza no es un asunto netamente de ingresos, esta visión y postura responde a una estrecha comprensión sobre el rol de los empresarios en nuestro país, que no es otra cosa que, según lo visto a partir de los distintos casos dictados en el programa, ayudar a solucionar las necesidades de los ciudadanos, haciendo el bien y trayendo beneficios. ¿Qué significa, a ciencia cierta, todo esto?

Significa, en primer lugar, derrumbar el viejo discurso de afirmar que los pobres tienen muchas necesidades porque no tienen y no conocen la manera cómo poder satisfacerlas. Segundo, significa entender que la labor empresarial tiene que enfocarse a los distintos estratos sociales, donde ricos y pobres, conjugados, queramos o no, erigimos un mismo rostro nacional.

De hecho, el Perú es un país con altos índices de desigualdad, baja calidad educativa, densos problemas en la atención de la salud pública, alta conflictividad, etc.. No obstante, somos también un país alegre, de gente diversa, con una historia y cultura milenaria, y con gente que se esfuerza día a día para poder superarse. Esto nos ilustra de cuán trascendental es empezar a sentirnos como “partes de un todo”, donde todos nos necesitamos y que para salir adelante, tenemos que saber unirnos, tenemos que saber identificarnos, viendo en cada quien, oportunidades de integración donde el afecto sea posible así como las oportunidades de negocio, de negocios inclusivos que nos hagan partícipes de un proyecto común.

Un programa como IBC, dirigido a jóvenes universitarios, es una excelente oportunidad para ir hablando de estos temas, con el objetivo de comenzar a tener esa “una nueva mirada”. Tal como hemos podido apreciar, los diferentes profesores que han pasado por aquí nos han demostrado que esto sí es factible. Que las adversidades no tienen por qué sernos un freno, un obstáculo. Por eso, el desafío que nos espera, creo yo, a ustedes y a todos nosotros, es grande pero también esperanzador. Grande porque la realidad con la que nos confrontamos dice muchas veces todo lo contrario. Pero también esperanzador porque en la medida que somos jóvenes, podemos ganarle la batalla y ser luces en esas sombras que opacan nuestras miradas.

Por eso, antes de terminar, y agradecerles por darme la oportunidad, quisiera invitarlos a ese gran proceso. A ese gran proceso que implica un cambio de mentalidad para ser los portavoces de ese nuevo rostro, tan necesario y urgente. Necesario y urgente no solo al nivel del ámbito empresarial, sino también al nivel de las múltiples instituciones que conforman la sociedad civil y el país en su conjunto.

Muchas gracias.

lunes, 10 de octubre de 2011

En la Curva del Diablo


En el bosque inanimado, habitantes extraños susurran como abejas
¡Deben ser piezas ocultas en el libro negro de la historia!
Un perro ojeroso es el mensajero: “el desalojo ha comenzado…”

Un helicóptero sobrevuela el cielo claro
Entre los arbustos, rostros despavoridos corren hacia la montaña agreste
Los disparos han despertado a los tantos hombres que aguardaban la noche[1]

El Mayor agrupa a sus soldados. Marchan armados de pies a cabeza;
en círculo, son como serpientes enroscadas bajo la penumbra

Una tanqueta recorre el suelo árido;  incómoda, da bocanadas hacia la carretera inerme
Los periodistas van filmando los hechos; se esparcen, como brazas, sobre los cuerpos desnudos…

Desorientados entre las ráfagas, los hermanos acorralan a un grupo de policías;
imperdonables, los van silenciando en la pampa…[2]

En la Estación 06, los mensajes de masacre han enfurecido los ánimos
Tantos meses de espera, y las chicharras se esconden entre las raíces…

Un vehículo de emergencias acude rápido al escenario
La turba encendida es incontrolable entre la furia
Destrozan locales y ventanas; queman puertos y vigilancias
¡Aquí no hay orden! Gritan
¿Dónde está la Democracia..?

Al caer la noche, los gallinazos agujerean el espacio gris y exento
Famélicos ciempiés van arrastrando los escombros polvorientos
(Cuando al amanecer, en la lejanía, se oye el anuncio del Presidente: “Señores, así actúan los extremistas, así actúan los radicales financiados por los extranjeros; los que se oponen al desarrollo, al progreso…”)

Luego, una voz casi apagada se deja oír desde el horizonte rojizo:

“Son pocos pero son, son muchos pero son;
pero más de cien los heridos…
¿Victoria? ¡Aquí no hay victoria!
Solo silencio entre lo oculto
¡Solo humanos entre los muertos..!













[1] Bombas lacrimógenas van cayendo sobre sus espaldas. Confundidos, cogen lo poco que les queda: un poco de tierra, sal ; y algo de arena…
[2] La rabia ha alimentado sus corazones, pues mucha sangre ha corrido…

martes, 4 de octubre de 2011

Necesidades y reconocimiento indígena: los temas pendientes


Shuar Velásquez R.

Tendiendo Puentes
Investigador Wampís-Awajún

El presente gobierno ha mostrado todo su interés para un mayor acercamiento con los Pueblos Indígenas. Una muestra de ello no solo es la Ley de Consulta aprobada sino también el nombramiento de actores claves en ciertos puestos estratégicos. Sin embargo, el mayor peligro de esa buena intención demostrada es su ausencia de propuestas claras respecto al desarrollo económico.

La Ley de Consulta aprobada, si bien es un hecho trascendental en la lucha por el reconocimiento no es un instrumento para generar oportunidades a fin de superar el hambre y el abandono.  Hace muchos años, Hegel, el gran filósofo alemán, sostenía que el reconocimiento no era una cortesía si no una necesidad vital para la realización de las personas. Por su parte, en contra posición, su coetáneo Carlos Marx, argumentaba que el trabajo dignificaba al hombre y que este podía ser feliz en la medida que satisfacía sus necesidades materiales.

Para las comunidades indígenas de ahora, el reconocimiento jurídico es un acontecimiento histórico y marca un precedente importante para la reconfiguración de las identidades nacionales. No obstante, critican su ausencia de iniciativas seguras para la inclusión y el disfrute de los recursos: ¿es posible vivir de la Ley de Consulta? Preguntan.

Existen otros ámbitos que evaluar para afirmar que esa ley no busca ayudar las enormes necesidades sino que quizás conlleva a una exclusión aún mayor. Exclusión aún mayor debido a que los Pueblos Indígenas, entre otros requerimientos, no cuentan con profesionales preparados para debatir con el resto de la sociedad y hacerse presentes como siempre ellos han buscado: un desarrollo con identidad cultural y sin obstrucciones.

La salud es un tema prioritario y urgente. No solo para el manejo y el control de las enfermedades comunes, sino también para las nuevas enfermedades como la depresión y el suicidio. Con la Ley de Consulta no buscamos resolver esto como tampoco se busca hacerle frente a la falta de acceso al mercado y la infraestructura. ¿Qué hacer entonces?

Primero, había que pensar en crear un mecanismo especial para dar vida a un fondo indígena, financiado por las distintas empresas existentes en la Amazonía. Ese fondo serviría, entre otras cosas, para proponer un programa de educación destinado a jóvenes indígenas de los distintos pueblos. También, serviría para financiar múltiples proyectos de desarrollo local así como financiar organizaciones indígenas a fin de fortalecerlas y volverlas más efectivas. Necesariamente la salud, la infraestructura y el acceso al  mercado serían algunas de las problemáticas atendidas con dicho fondo.

Segundo, en todo este proceso, hay que tener cuidado con las ideologizaciones. Las comunidades indígenas, al hablar del buen vivir, si bien denuncian con eso un pasado y presente oscuro, lo que pretenden en el fondo es un buen vivir con un bienestar digno y saludable. No es posible ser chino del Siglo XXI ni Matsiguenga de nuestros tiempos sin los requerimientos fundamentales cubiertos y satisfechos. Aquí está el gran reto de los propios indígenas y las nuevas generaciones así como del presente gobierno, más allá de las iniciativas legislativas ya consumadas. 

13 Reglas para un diálogo productivo con los pueblos indígenas

 Entienda que son personas. Por lo tanto, tienen las mismas necesidades que Ud.   Entienda que el español es su segunda lengua. Por ende...